The World: Trump, Venezuela y el petróleo
Además, las tensiones en torno a Groenlandia aumentan en Davos
El Times
21 de enero de 2026

Bienvenidos a The World, un boletín sobre la actualidad internacional.

Buenos días a todo el mundo. Cuando Estados Unidos invadió Irak en 2003, se esforzó por destacar que derrocar a su dictador tenía como objetivo difundir la democracia, no extraer petróleo.

El mensaje del presidente Donald Trump, desde que envió tropas a Venezuela para derrocar a su autócrata este mes, ha sido muy diferente: se trata del petróleo, no de la democracia. Hoy escribo sobre el intento abierto de Trump de reclamar las vastas reservas petroleras de Venezuela y cómo eso puede ser más fácil de decir que de hacer.

También:

  • Trump va a Davos.
  • Más ataques rusos cortan la calefacción en Kiev.
  • El reto olímpico de Italia: estar preparados.
Una gran estatua de una mano levantada que sostiene una plataforma de perforación.
Una estatua cerca de la compañía petrolera estatal de Venezuela en Caracas Adriana Loureiro Fernandez para The New York Times

Un crudo despertar

Una de las primeras señales de que es posible que las cosas no marchen tan bien para Estados Unidos en su búsqueda de petróleo venezolano fue la respuesta de las empresas energéticas estadounidenses.

En una reunión de ejecutivos petroleros con el presidente Donald Trump este mes en la Casa Blanca, Darren Woods, principal ejecutivo de Exxon Mobil, calificó a Venezuela como “no invertible”. Otro magnate del petróleo y aliado de Trump, Harold Hamm, fue más diplomático, pero no precisamente entusiasta. Venezuela, dijo Hamm, tiene “sus retos”.

Trump ha dejado claro que quiere actuar con rapidez. En esa reunión, que convocó menos de una semana después de que soldados estadounidenses capturaron al presidente venezolano, Nicolás Maduro, Trump dijo a los ejecutivos petroleros que “reconstruyan rápidamente” la industria petrolera del país sudamericano.

La semana pasada, un reportaje exclusivo de mi colega Anatoly Kurmanaev dio a conocer que Estados Unidos ya ha empezado a vender 50 millones de barriles del petróleo venezolano que había quedado atrapado por un bloqueo parcial estadounidense.

Hay buenas razones para que el gobierno estadounidense le haya dado prioridad a la rapidez, me dijo Anatoly. La economía venezolana estaba a días de hundirse. El almacenamiento de petróleo estaba casi al límite de su capacidad. La moneda estaba en caída libre. Las autoridades tenían que sacar el petróleo atrapado y meter dólares lo antes posible.

“Era una carrera contrarreloj”, dijo Anatoly. “A Trump no le interesa una Venezuela colapsada en estos momentos”.

A largo plazo, Trump tiene ambiciones más grandes. Busca lo que denomina “dominio energético”: suficiente peso en el mercado mundial del petróleo para frenar el poder de los países de la OPEP y ganar influencia frente a China. Venezuela forma parte de ese plan.

Pero en las semanas transcurridas desde el operativo, estas ambiciones de, a largo plazo, hacerse con el control efectivo de la industria petrolera de Venezuela “se han topado de bruces con la realidad”, según escribió mi colega Anton Troianovski la semana pasada.

Los grandes planes de Trump podrían tardar años en concretarse, si es que llegan a concretarse.

El presidente Trump, Marco Rubio, Chris Wright, Susie Wiles y Darren Woods sentados uno junto al otro durante una reunión en la Casa Blanca.
Ejecutivos del sector del petróleo y el gas en la Casa Blanca este mes Tierney L. Cross/The New York Times

Lento y caro

Un problema para Trump es que Estados Unidos no tiene una compañía petrolera nacional. Exxon, Chevron y similares son empresas privadas que solo emprenden proyectos cuando ven una buena oportunidad de negocio. Cuando miran a Venezuela, no les gusta lo que ven.

El caso a favor de invertir en el petróleo venezolano no es sencillo. El país tiene mucho crudo, pero acceder a ese recurso natural y convertirlo en un negocio rentable requeriría mucho tiempo e inversión inicial, como escribe mi colega Peter Coy. Ese es el tipo de cosas que no les gustan a las empresas petroleras estadounidenses, que últimamente han tratado de economizar inversiones y reducir riesgos.

Los bajos precios del petróleo significan que el incentivo para invertir es limitado. “Muchos analistas creen que ya hay un gran exceso de oferta de petróleo en los mercados mundiales”, escribió Anton.

Otro problema es que aunque Estados Unidos destituyó a Maduro, y por ahora logró una aparente colaboración de su sucesora, no se ve que haya logrado la estabilidad política a largo plazo en Venezuela. Una historia de agitación política, que llevó en primer lugar a la nacionalización de los activos de las empresas petroleras estadounidenses, es parte de los motivos por los que los ejecutivos consideran que no se puede invertir en el país.

Y, como algunos de mis colegas han estado informando, hay indicios de que ya han empezado a aparecer grietas.

Un adulto y un niño pasaban junto a una plataforma petrolífera.
Plataformas petrolíferas en Cabimas, Venezuela Adriana Loureiro Fernandez para The New York Times

‘Cero petróleo’

A pesar de todo el descontento que muchos venezolanos sienten hacia su gobierno, el petróleo ha sido parte fundamental de la postura del país hacia Estados Unidos.

“Durante casi tres décadas, a los venezolanos se les inculcó la ideología del ‘chavismo’, cuyo objetivo era aprovechar la riqueza petrolera para transformar el país, empoderar a los pobres y enfrentar a Estados Unidos y sus ambiciones imperialistas”, escribe mi colega Maria Abi-Habib.

Por eso, a algunos venezolanos les cuesta aceptar su nueva condición de país dispuesto a cooperar —y a compartir la riqueza petrolera— con los estadounidenses que acaban de intervenir en sus asuntos.

“Debieron haberle quitado el petróleo, y no tenían que haberle vendido ningún petróleo a los Estados Unidos. ¡No petróleo, cero petróleo!”, le dijo una mujer venezolana a Maria.

No está claro cuánto tiempo conseguirá el nuevo gobierno mantener a raya a estas fuerzas para seguir cooperando con Estados Unidos. Incluso si lo consigue, abundan otros ingredientes para la inestabilidad: el país sigue lleno de grupos paramilitares, guerrillas colombianas y bandas.

No es el tipo de entorno que parece tentador para un ejecutivo petrolero que observa desde Texas. Pero Trump también está dispuesto a obligar a las empresas a que se sometan. “Probablemente me inclinaré por mantener fuera a Exxon”, dijo el presidente a los periodistas tras la reunión en la Casa Blanca. “No me gustó su respuesta”. Las acciones de Exxon cayeron tras la reunión, aunque desde entonces se han recuperado.

¿QUÉ MÁS ESTÁ PASANDO?

El presidente Donald Trump hablaba desde detrás de un atril.
Trump habló ayer en la Casa Blanca en el primer aniversario de su segunda toma de posesión. Eric Lee para The New York Times

En Davos aumentan las tensiones en torno a Groenlandia

Trump tiene previsto hablar el miércoles en el Foro Económico Mundial, un día después de que otros líderes criticaron sus amenazas de apoderarse de Groenlandia.

El primer ministro de Canadá, Mark Carney, pronunció un discurso mordaz sobre la “ruptura” del orden mundial. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, dijo que Europa no veía con buenos ojos a los “matones”, después de que Trump amenazó con imponer aranceles del 200 por ciento al vino francés.

En una serie de comentarios y publicaciones en las redes sociales antes de su llegada, Trump se burló de los líderes europeos, tachándolos de débiles. Su enfrentamiento con Europa sacudió los mercados. El primer ministro de Groenlandia no descartó la posibilidad de un ataque estadounidense, aunque dijo que “no era probable”.

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DEPORTES

Naomi Osaka con un top turquesa, pantalones blancos vaporosos y un sombrero blanco con un largo velo en el ala. También llevaba un paraguas en la mano.
Martin Keep/Agence France-Presse — Getty Images

Tenis: Naomi Osaka llegó con estilo a su primer partido del Abierto de Australia.

Fútbol: Acá hay una evaluación de los planes de cada equipo de la Premier League para el periodo de traspasos de enero.

LA CITA DEL DÍA EN DAVOS

“Imagino que formarán el temido grupo de trabajo europeo”.

— El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, en respuesta a las preguntas sobre los esfuerzos europeos para impedir que Trump se apodere de Groenlandia.

LA LECTURA MATUTINA

Fotografiados desde arriba, dos actores hacían una reverencia en el escenario.
Stas Levshin

Cuando Los kholops se estrenó en San Petersburgo en 2024, los rusos corrieron a ver la obra sobre los nobles del siglo XIX, una representación mordaz y no tan sutil de la vida rusa bajo el gobierno del presidente Vladimir Putin.

La mayor sorpresa es que las autoridades no la han clausurado. Los funcionarios parecieron reconocer que cerrar Los kholops (el título significa “Los siervos”) crearía un escándalo. Muchos críticos y aficionados al teatro también han teorizado que la obra ha evitado un intenso escrutinio porque la mayoría de sus críticas se hacen de forma velada. Aquí puedes leer la historia completa [en inglés].

ALREDEDOR DEL MUNDO

Una obra en construcción con tierra, grúas y excavadoras. A lo lejos se veía un gran edificio redondo rayado con luces rojas.
Alessandro Grassani para The New York Times

Una nueva carrera olímpica: la construcción de pistas

Faltan menos de tres semanas para los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina, pero la sede del hockey sobre hielo, una de las pruebas principales de los Juegos de Invierno, sigue siendo una obra en construcción.

Más de 1000 obreros trabajan en turnos de 24 horas hasta completar el estadio de Milán. La ceremonia de inauguración es el 6 de febrero, y el jefe del Comité Olímpico de Milán dijo que confiaba en que “el estadio estará terminado para el 5 de febrero”.

Los trabajos de última hora han generado inquietud porque la Liga Nacional de Hockey ha advertido que sus jugadores, que participarán en los Juegos Olímpicos por primera vez en más de una década, se retirarán si el hielo no es seguro o no está listo. Aquí puedes saber más.

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