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La primera explicación pública tras su imputación por tráfico de influencias, delito contra la Hacienda Pública y contrabando dejó un sabor agridulce en el PSOE, pero el partido cerró filas de nuevo con el expresidente. Había una gran expectación por ver qué versión daba después de que su socio Julio Martínez, administrador de la empresa Análisis Relevante, declarara que Zapatero había asesorado a la compañía Plus Ultra y era la persona que señalaba los pasos a seguir. Martínez dijo desconocer si había hecho gestiones ante el Gobierno.
Zapatero enmarcó la posición de Martínez en una estrategia de defensa y negó cualquier gestión o influencia para el rescate de Plus Ultra. Reconoció que pidió a un directivo del Banco de Santander que recibiera a uno de sus ejecutivos, pero eso fue antes de que se tramitara el rescate público. También negó que ideara, como sostiene el juez, una empresa offshore para desviar el dinero obtenido en la supuesta trama de tráfico de influencias. Y recordó que "quien acusa tiene que probar".
Sobre las joyas, valoradas en la tasación judicial en 1,3 millones de euros, reconoció que era "una circunstancia muy negativa para él", pero que aclararía al juez su origen. Dijo que una parte procedía de un "regalo de cortesía personal" de hace tiempo y otras eran de la familia y que no tenían "uso ni destino". Natalia Junquera traza aquí las implicaciones políticas, éticas y penales del regalo. Zapatero insinuó que el valor de las joyas es muy inferior al señalado y anunció que presentará un contraperitaje.
- Explicaciones incompletas. El editorial de EL PAÍS estima que Zapatero ha aportado poca información novedosa y advierte de que cuanto más tarde en dar respuestas, más daño hará al PSOE y al Gobierno.
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